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Presentación Personajes La Época Capítulo I Autor

PERSONAJES DE LA NOVELA El Sueño del Caballero. Diputación de Badajoz, 2000. El Arca de Papel, 2001 y 2009.

DIEGO SOLÍS CORTÉS Soldado de fortuna, tahúr, amante y ladrón

"Era Solís un hombre elegante en el vestir, pulcro en su aseo personal (...), de aspecto noble, con cuidada y corta barba negra en la que resaltaban algunas canas plateadas que contribuían a reforzar una imagen de atractivo y grave ricohombre"

Este hidalgo ejerce varias profesiones aunque ninguna muy decente: soldado de fortuna, tahúr, amante y ladrón, todas pueden resumirse en una: buscavidas. Solís maneja la vida a su antojo y no está dispuesto a convertirse en un hidalgüelo hambriento, así que cuida extremadamente las apariencias y pone en práctica todo tipo de artimañas para salirse con la suya. Perteneciente a una antigua y noble familia enraizada con los Cortés de Medellín, a los diecisiete años comenzó a viajar acompañando a su padre para combatir al rey de Francia en los campos italianos. Durante estas batallas aprendió que el honor, la religión, la gloria y otras enseñanzas aprendidas en su niñez, no proporcionaban más que un sufrimiento inútil. Años después participó en una desafortunada expedición al delta del Orinoco. Tras su regreso a Extremadura sobrevive al límite, esquivando las dificultades con una alta dosis de ironía e ingenio y con la ayuda de su criado Esteban.


ALONSO DE AGUILAR El último caballero andante

"Sin barba y con el cabello largo, alejado de la moda corriente, su aspecto se asemejaba más al de un noble italiano, quizá un antiguo condottiero..." 

Esa fue la impresión que Alonso de Aguilar causó a Diego Solís la primera vez que se encontraron. Tras haber luchado en Nápoles bajo el mando del Marqués de la Pescara, el joven hidalgo regresaba a Castilla cuando su barco fue capturado por piratas argelinos. Los siguientes tres años de su vida transcurrieron en las mazmorras de Argel, de donde intentó escapar hasta cuatro veces, aunque sin éxito. Finalmente su tío, el Duque de Torralba, logró pagar el rescate exigido por los piratas, permitiendo que el muchacho regresara a España. Durante su cautiverio, Alonso trabó amistad con un anciano prisionero aragonés que tomó parte en la conquista de La Española y a través del cual conoció los misterios de Las Indias; la región de las Siete Ciudades, el César Blanco, pero, sobre todo, la leyenda del Árbol de la Vida, que proporcionaba la inmortalidad a los caballeros puros de corazón.


LEONOR DE YONVILLE La duquesa de Torralba

Leonor Smaragdum de Yonville, Duquesa de Torralba, es una fascinante mujer nacida en Gante, hija del barón de Yonville y viuda de un importante caballero francés muerto durante la guerra de Nápoles. Siempre altiva, defiende con hábil inteligencia sus intereses, a los que tan solo renuncia en favor de su hijastra. El amor que Diego llega a sentir por ella hace que el hidalgo buscavidas acepte cualquier sacrificio.


ESTEBAN DE AZAMOR El esclavo que ganó su Libertad

Nació en Azamor (Marruecos) pero a muy corta edad fue comprado y enviado a la península. Un pariente suyo acompañaría años después a Alvar Núñez Cabeza de Vaca en sus exploraciones. A los dieciséis años viajó como esclavo de un rico comerciante hasta la isla de Cuba. Allí, mediante una partida de cartas, fue ganado por Diego Solís, que le concedió la libertad para tomarlo a su servicio como criado. Juntos participaron en una desastrosa expedición al delta del Orinoco de la que, milagrosamente, lograron salir con vida tras muchas penalidades. Mordaz e ingenioso, Esteban se ha convertido con el paso de los años en toda la familia de Solís, además de ser un aliado imprescindible para las andanzas del hidalgo.

Este personaje pretender rendir un sincero homenaje a los africanos que bien como esclavos, artesanos, frailes o capitanes de conquista, resultaron totalmente imprescindibles para construir el nuevo mundo. El verdadero Esteban de Azamor vivió efectivamente en el siglo XVI y fue el primer explorador africano -del que tengo noticia- en el actual territorio estadounidense. Naufragó en 1527 con la expedición de Cabeza de Vaca y, tras diez años vagando sin rumbo por el sur de Estados Unidos, logró regresar a Méjico. En 1540 inició su último gran viaje para buscar la mítica Cíbola, la ciudad de las esmeraldas, junto a fray Marcos de Niza, llegando hasta la actual Nebraska, aunque realizó gran parte del camino en solitario. Murió en el intento a manos de los indios, obteniendo como recompensa a su sufrida vida la misma que la mayoría de sus camaradas... el olvido. 

 jberrocal@jberrocal.com

 

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CRÍTICAS

Sociedad Geográfica Española

"Un apasionante relato de aventuras que reflejan el encuentro entre dos continentes"

Manuel Pecellín, Diario Hoy

"Una desmitificación ácida del mito americano"

Revista Nuevo Guadiana

"Recomendamos, sin duda, su lectura"

Marcelino Cardalliagnet para revista Alcántara

"El ambiente histórico y el desarrollo de la trama, apoyado en algunos textos de un libro de caballerías, está magistralmente conseguido"

Radio Nacional de España, Radio 5:

"Pero lo más atractivo es el tratamiento del discurso, la habilidad con que el escritor hace discurrir y converger las distintas historias personales hasta el desastre final."

Unión de Productores y Escritores

"Una de las mejores novelas de aventuras de los últimos años."


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